miércoles, 10 de julio de 2013

Relaciones tóxicas

Al ser jóvenes sentimos tormentosas y fuertes emociones, las cuales muchas veces nos llevan a actuar sin raciocinio alguno. Nos dejamos llevar por aquellos sentimientos sin pensar en las consecuencias Pero muchas veces somos nosotros mismos quienes negamos tener un problema y seguimos tropezando con la misma piedra hasta el punto de agarrarle cariño.


Fue así que un día de vuelta a la universidad  me encontré con “CK”. Un amor casi imposible e invisible como el aire. Resulto raro encontrarnos después de mucho tiempo. Trate de ser educado y le respondí el saludo y ello conllevo a que conversáramos. Algo que de alguna extraña forma esperaba.

“CK” hablaba y hablaba pero mi mente estaba en otro lugar. Como siempre pero solo que esta vez lo hacía a propósito. Por momentos mis ojos se quedaban colgados en los suyos. –“Son casi color miel“ –pensaba y luego cambiaba la dirección de mi mirada. Examine todo su cuerpo disimuladamente. Seguía igual, tanto físicamente como emocionalmente.

Empezó a sentir miedo de hablar o actuar. Me quede quieto y ambos guardamos silencio. Era rara la situación ya que ese no era yo. No podía pensar, hablar y actuar con claridad. –“¡Mierda! En qué momento me obsesione contigo” –pensaba.  “CK” era la única persona que podía hacerme sentir una montaña rusa de emociones y odiaba saber que tenía ese poder sobre mí.

La hora avanzaba y la hora de despedirnos se acercaba. Una ansiedad comenzó a invadirme. Apreté el puño para no hacer una estupidez. Una parte de mi sentía la necesidad de pedirle que se quedara. –“¡Ten dignidad. Compórtate!” –me gritaba a mi mismo pero mi cuerpo no respondió a mi cerebro e invente algo para pasar un rato mas juntos.

“Hay alguien que me está buscando” – dijo en un momento. Yo quede en blanco. Me empecé a sentir un poco mal y mi cerebro empezó a alterarse en formas que jamás hubiera pensado. Le siguieron un par de bromas por su parte y yo estaba que echaba chispas. Todo esto lógicamente interiormente porque externamente simulaba estar “fresh”.

Trate de respirar pero la idea de lo que me había dicho no dejaba de dar vueltas en mi cabeza. Quería volverme en asesino y acabar con el tipo del cual me había hablado. En ese momento pensé que era momento de irme antes que la situación empeorara para mí. Sin embargo, una parte de mi anhela estar a su lado. No importa si no hablamos o si me ignora o si me hace sentir como una porquería. Mi cuerpo quiere estar al lado de aquella suave y blanca piel como el ángel.

No importa cuánto trate de alejarme de “CK”. El mundo parece empeñado en joderme la vida y cruzar nuestros caminos porque no es la primera vez que sucede esto. He tratado hasta lo imposible para no vernos, hablarnos o escribirnos pero todo parece estar en mi contra, o ¿es que “CK” sabrá lo que me sucede y está jugando conmigo? –"Basta de pensar." –digo para mi mismo mientras trato de enfocarme en algo productivo, lo cual da como resultado: NADA.

Es curioso ese sentimiento que invade cada fibra de tu cuerpo haciendo que nuble tu razón. Si la vibración de tu cuerpo cambia constantemente, tus sentidos no responden correctamente, si te sientes manipulado cuando utiliza los sentimientos de culpa, sarcasmo o ironía para contradecirte, pues bienvenido al club. Entonces estas en una relación tóxica.




Acerca de Giancarlo
Soy un poliedro lleno de aristas, rincones, luces y sombras...
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