lunes, 6 de enero de 2020

Todo vuelve a mí ahora

Hace años tenía la costumbre de escribir las cosas que sucedían en mi vida, como un hobby, como un diario, por temor a perder la memoria o tal vez como catarsis. Siempre he sentido que tengo mucho que contar pero no a alguien que me quiera escuchar con detalle y debida atención. ¿A quién le importaría saber lo que me sucede si no es a mi mismo? Bajo esa premisa, opté por mantener mis historias para mi hasta que me cansé de no obtener las respuestas que buscaba, por ello decidí publicarlas en algún lado pensando ilusamente que encontraría a alguien que pase por lo mismo y me ayude a sobrellevar la vida que me había tocado vivir.

Había noches en las que lloraba hasta que mis ojos se secaban y otras en las que el placer era interminable; días soleados en los que mi corazón se congelaba y otros días lluviosos en los que se sentía abrigado, protegido y en paz. Tardes en las que me encantaba mirarte descansar y otras en las que preguntaba cómo, cuándo o dónde fue que comencé a amarte y luego a odiarte. Todos esos recuerdos que hicimos los desterré de mi mente, pero no del internet, donde quedaron plasmados por la eternidad y con los que tuve la dicha -o desdicha- de toparme.

Miro la pantalla de mi computadora sin pestañear, en silencio, y observo todos mis post con cierto cariño y una punzante melancolía; como si fueran mis queridos bebés, mis preciadas posesiones; pero a la vez siento confusión, algo en mi interior se revuelve y quiere gritar al observar la forma en que por cuatro años descuarticé mi corazón y expuse mis entrañas al mundo como un show de horror que satisface el morbo de algunas personas. Quiero abrazar mi computadora y llorar sobre ella al leer mis escritos, no por los intensos o triste que sean o no, sino que cada uno de ellos representa una parte de mi alma, de mi corazón y de mi mente que dejé ir, como un padre deja ir a su hijo cuando este ya es adulto, pero que hoy todo vuelve a mi ahora y trae consigo un huracán de emociones que no puedo describir.

Desearía atarte a mis zapatos y hacerte sentir como me siento ahora, porque no sé si es pena, dolor, arrepentimiento o lástima de mí mismo de lo que pudo o no ser en mi vida, de los cambios que sucedieron, de las decisiones que debí o no haber tomado, de las personas que dejé o no debí haber dejado entrar. Todas las preguntas invaden mi cabeza, como un cáncer esparciendo en ella, y se mezclan todos los recuerdos haciendo un cóctel letal para el que lo pruebe.

Tal vez estoy destrozado de formas que jamás podré sanar, o simplemente soy demasiado estúpido para no ver la luz al final del túnel y haber creído que las ilusiones se volverían reales en algún punto de mi vida. Sé que no volveré a ser el hombre que fui porque siento que no conozco a aquel sujeto que se arrancó el corazón para escribir sus historias con su propia sangre. La lástima me invade y prefiero ya no leer más.

Quedo en silencio, mientras los flashes de mi vida juegan en mi mente como los niños en los columpios. Sé que hay cosas que no volverán a suceder y ahora solo vivirán en mi computadora y mi mente. Suspiro profundamente y cierro los ojos mientras escucho “Listen to your heart”. Siento como si todo eso hubiera pasado hace mucho tiempo, cuando en realidad solo han pasado 8 años exactamente desde que inicié mi blog invisible, y hoy todo vuelve a mi ahora.

[***]
Un día como hoy decidí abrir un blog personal en otra red para desfogar mis amores, mis inseguridades, mis pensamientos, mis penas, mis alegrías y mis deseos que no podía expresar abiertamente con nadie por temor -principalmente- al rechazo e incomprensión que genera los temas LGBTIQ+ en nuestra sociedad actual, mi familia, mi trabajo, mi comunidad y mi entorno amical. Hoy, muchas cosas han cambiado en mi vida, he tenido aciertos y desaciertos, pero todavía creo y siento que sigo aprendiendo a cómo vivir esta vida que me tocó, y solo espero poder lograr alcanzar la seguridad, la satisfacción y la paz personal que tanto anhelé. 






Acerca de Giancarlo
Soy un poliedro lleno de aristas, rincones, luces y sombras...
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